domingo, 25 de octubre de 2009

El Foro Romano:



Foro Romano antes de César:


El Foro de Roma era el corazón y el cerebro de la Urbe, allí se reunía el Senado, se votaba en los comicios, se veían las causas judiciales, se hacían los negocios y se publicitaban los aspirantes a cualquier cargo público. Pero el Foro de los tiempos de César no era, ni mucho menos ese Foro grandioso que se iría formando a través de los siglos sucesivos.



1-Senado.



2-Foso de los comicios.



3-Oficinas del Senado.



4-Salón de recepciones oficiales.



5-Templo de Concordia.



6- Pórtico de los 12 dioses.



7-Templo de Saturno (sede del Tesoro del Estado).



8-Basílica Opimia Volupia.



9-Basílica Sempronia.



10-Templo de Cástor y Pólux (los dióscuros).



11-Templo de Vesta.



12-Regia (sede del pontífice máximo.



13- Basílica Emilia. En las fachadas que dan al Foro de ambas basílicas se pueden ver los puestos del mercado (Foro significa mercado) donde se vendían mercancías.
Así era el Foro que pisó César cuando de niño escuchaba a los oradores o participaba en las procesiones y festejos.



Foro Romano en la Epoca de César y Augusto:



César decidió engrandecer su ciudad dotándola de los monumentos y espacios públicos apropiados a su rango de superpotencia mundial. Para ello concibió un grandioso plan de obras públicas en las que gastaría parte de las enormes riquezas acumuladas en sus campañas y que de este modo servirían para convertir a la vieja Roma en la nueva capital del mundo, creando edificios monumentales y planificando un orden urbanístico para seguir en futuras ampliaciones. Su primera gran obra fue la basílica Julia.



El Foro Romano se había quedado ya muy pequeño como plaza pública y César decidió construir uno nuevo al lado del viejo. El Foro de César era una gran plaza pública rectangular de 160 x 75 metros, cerrada por pórticos sostenidos por una doble columnnata de mármol. Tras los pórticos se abrían locales comerciales de dos pisos. Coronando el foro se alzaba el templo consagrado a Venus Genitrix, la diosa tutelar de la gens Julia, templo que César prometió levantar si conseguía la victoria en Farsalia. En el conjunto se integraba la nueva sede del Senado de Roma, la Curia Iulia.



Tras la muerte de César, El Pueblo Romano proclamó dios a Cayo Julio César. Y en el lugar donde ardió su cuerpo mortal se levantó un templo. El Templo de Divus Iulius. En el lugar exacto en el que su cadáver fue incinerado se construyó un altar circular.Cayo Octavio, sobrino nieto de César y su heredero vengó a su tío y restableció la paz en el Imperio, por lo que fue proclamado "Augusto" el año 27 a.C. por el Senado. Augusto fue el primer emperador romano, el hombre que habría de continuar la obra de César en todos los aspectos: incluído el arquitéctónico. Por ello finalizó el Foro de César, construyó en el Foro Romano el templo de Divus Iulius y, emulando a su tío, construyó un nuevo foro: el Foro de Augusto, el tercer foro de Roma en el que dedicó un gran templo a Mars Ultor (Marte Vengador) en recuerdo de su venganza sobre los asesinos de su tío. En tiempos de Augusto el aspecto del centro de Roma, con sus tres foros y nuevos monumentos era ya grandioso.




A-Tabularium (archivo del Estado edificado por Sila).


B-Templo de Concordia.


C-Templo de Saturno.


D-Basílica Julia.


E-Rostra (tribuna pública).


F-Templo de Cástor y Pólux.


G- Templo de Divus Iulius.


H-Templo de Vesta.


I-Regia.


J-Basílica Emilia.


K-Curia Iulia (sede del Senado de Roma).


L-Foro de César.


M-Templo de Venus Genitrix.


N-Foro de Augusto.


P-Templo de Mars Ultor.




Foro durante el reinado de Trajano.


Sucesivos emperadores construyeron más foros para Roma hasta dar lugar a un complejo monumental sin precedentes, una Roma de mármol, capital del mundo conocido cuyas impresionantes construcciones dejaban boquiabiertos y sobrecogidos a sus millares de visitantes. Tras la construcción del soberbiamente grandioso complejo del Foro de Trajano, construido entre el 107 y el 112 d.C por el genial arquitecto Apolodoro, los foros de Roma ofrecían este impresionante espectáculo:


1-Foro Romano.

2-Foro de César.

3-Foro de Augusto.

4-Foro Transitorio (de Nerva).

5-Foro de la Paz (de Vespasiano).


6-Foro de Trajano:

6a-Plaza porticada.

6b-Basílica Ulpia.

6c-Columna Trajana.

6d-Templo de Trajano.

sábado, 24 de octubre de 2009

Mapa de la Ciudad de Roma:

  • Las 7 colinas:








Las siete colinas de Roma son una serie de promontorios que históricamente han formado el corazón de la ciudad de Roma. Situadas al este del río Tíber, este conjunto geográfico ha protagonizado numerosísimos pasajes literarios y son una referencia muchas veces repetida en la cultura popular.

Las siete colinas de la antigua Roma eran:

  • el monte Aventino (Collis Aventinus), (47 metros de alto).


  • el Capitolino (Capitolinus, que tenía dos crestas: el Arx y el Capitolium), (50 metros de alto).


  • el Esquilino (Esquilinus, que tenía tres cimas: el Cispius, el Fagutalis y el Oppius), (64 metros de alto).


  • el monte Palatino (Collis Palatinus, cuyas tres cimas eran: el Cermalus o Germalus, el Palatium y el Velia), (51 metros de alto).

  • el Viminal (Viminalis), (60 metros de alto).


  • el Quirinal (Quirinalis, que tenía tres picos: el Latiaris, el Mucialis o Sanqualis, y el Salutaris), (61 metros de altura).

  • el Celio (Caelius, cuya extensión oriental se llamaba Caeliolus), (50 metros de alto).



Estas siete colinas figuran de forma prominente en la mitología romana, su religión y su política; tradicionalmente, se cree que la ciudad original fue fundada por Rómulo y Remo sobre el monte Palatino (Collis Palatinus). Las primitivas siete colinas eran: Cermalus, Palatium, Velia, picos del monte Palatino, Cispius, Fagutalis, Oppius, picos del monte Esquilino, y Sucusa.
Inicial y tradicionalmente, las siete colinas fueron ocupadas por pequeños asentamientos que se agruparon y formaron una ciudad conocida como «Roma». Los ciudadanos de las siete colinas comenzaron a participar en una serie de juegos religiosos que comenzaron a unir a los grupos. La ciudad de Roma nació por tanto una vez que los asentamientos comenzaron a actuar como grupo, drenando los valles pantanosos que los separaban y convirtiéndolos en mercados y foros.







  • Río Tiber :





Desde su nacimiento, el Tíber fue el alma de Roma, y el hecho de que la ciudad le deba su propia existencia está descrito ya desde la primera escena de la leyenda de la fundación, con Rómulo y Remo en la canasta que, atascada debajo de una higuera, sorben el fluido azucarado que brota de los frutos, a la espera de una verdadera comida.
Todos los asentamientos pre-romanos cuya convergencia dio origen a la Roma histórica "veían" el Tiber, pero desde lo alto, no desde sus márgenes (recuérdese
Antemnae, por ejemplo), por obvias razones de defensa y porque el Tiber siempre ha sido un río sujeto a desbordes imprevistos.
El punto en el cual la llanura aluvional era más seguramente practicable era en correspondencia de la Isla Tiberina, al lado de la cual (en el área que se transformaría en el
Foro Romano, a partir de un más modesto Foro Boarico) se localizó originalmente el punto de encuentro y de intercambio entre las poblaciones etruscas que dominaban la márgen derecha (llamada más tarde Ripa Veientana y las poblaciones del Latium vetus sobre la margen izquierda (la Ripa Graeca).
La isla era, además, el límite hasta donde podían llegar las antiguas naves de poco calado que venían desde la desembocadura en el mar Tirreno.
A corta distancia, aguas abajo, se construyó (en madera, y como tal permaneció por diversos siglos) el primer puente de Roma, el
Puente Sublicio. Para las antiguas poblaciones era de tal importancia este puente y su mantenimiento, que en relación a este nació el más antiguo y potente sacerdocio romano: el "Pontífice máximo".
El río mismo era considerado una divinidad, personificada en el
Pater Tiberinus era celebrado todos los años el 8 de diciembre, coincidentemente con el aniversario de la fundación del templo dedicado a su honor en la isla Tiberina, era un rito de purificación y propiciatorio.







  • Barrios de la antigua

Roma :
























A mediados del siglo II la población de Roma se acercaba al millón y medio de habitantes, concentrándose la mayoría en los barrios centrales. Existían unas 46.000 insulas -una densidad media de 102 insulas por hectárea- algunas de ellas bastante altas debido al incremento de los precios que estaba alcanzando el suelo. Augusto tuvo que limitar las construcciones a 70 pies, unos 21 metros, mientras que Tácito menciona casas de 30 metros. A pesar de las limitaciones, los edificios seguían creciendo. Roma tomaba el aspecto de una Nueva York antigua. La introducción del ladrillo cocido, que daba mayor solidez al edificio y era menos combustible, fue lo que permitió la edificación de estos colosos. La Subura, el Argilentum y el Velabrum eran los barrios más populosos y los más poblados. Allí vivían zapateros, libreros, vendedores ambulantes, magos, maleantes, aventureros, charlatanes, etc. Como es lógico, las casas estaban levantadas de manera anárquica y sus calles eran estrechas, distribuyéndose las tiendas y los talleres artesanales por oficios. La mayoría de las casas estaban arrendadas y subarrendadas a su vez, elevando las precios de manera desorbitada. El barrio de la Subura estaba situado entre las colinas de Viminal y Esquilino, cercada por el Argiletum, el foro romano y el foro Transitorio. Era un área ruidosa y sucia, en la que se ubicaban numerosos comercios y fábricas, cobijando en sus calles a un buen puñado de criminales, prostitutas y pobres. Las inscripciones atestiguan la existencia de una sinagoga. Suetonio registra que Julio César vivió en este populoso barrio.






  • La muralla:




Las Murallas servianas (en latín: Murus Servii Tullii) eran una barrera defensiva construida alrededor de las ciudad de Roma al principio del siglo IV a. C. Las murallas tenía una anchura de de 3,6 metros y una longitud de unos 11 kilómetros, con más de una docena de puertas.
El nombre hacía honor al
Rey de Roma, Serbio Tulio.




Aunque el trazado parece datar del siglo VI a. C., los restos actuales que se conservan datan del periodo final de la República Romana, como prevención tras el saqueo de Roma posterior a la batalla de Alia durante la primera invasión gala de la península italiana. Los galos, al parecer, tuvieron un fácil acceso a la ciudad, posiblemente porque los etruscos les obligaron a desmantelar las defensas que mantenían.
Las murallas fueron construídas con grandes bloques de piedra
tosca. Algunas secciones incorporaban una profunda fosa para aumentar la defensa. En la parte norte se combinaba con rampas defensivas de tierra, lo que permitía incrementar el grosor del muro y, a los defensores, tener en el interior una plataforma para repeler cualquier ataque. El conjunto tenía armas defensivas importantes, incluidas catapultas.
Las murallas fueron obstáculo suficiente para contener el formidable ataque de
Aníbal en el 211 a. C. durante la Segunda Guerra Púnica. La muralla se mantuvo casi idéntica al final de la República y en los inicios del Imperio, para ser posteriormente ampliada para recoger los distintos distritos en que Augusto dividió la ciudad tras su crecimiento.

No obstante, con la extensión del Imperio y la seguridad de la ciudad, dado que las fronteras se extendían por todo el
Mediterráneo, las murallas perdieron su utilidad. Esto, unido al incremento notable de la extensión territorial de Roma, tuvo como efecto que parte de las murallas fueran derribadas para permitir el acceso a los nuevos barrios. Cuando en el siglo III la ciudad fue atacada por tribus bárbaras, el emperador Aureliano si vio obligado a defender la ciudad con unos nuevos muros.
Algunas secciones de las Murallas servianas son visibles en distintos puntos de
Roma. Las mejor conservadas y más grandes secciones se encuentras preservadas en la estación Termini y en el Monte Aventino.

lunes, 12 de octubre de 2009

Personajes fundamentales de la historia romana.





  • Numa David Pompilio (monarquía)







(715 a. C. – 676 ó 672 a. C.) fue el segundo rey de Roma, sucediendo a Rómulo. Se casó con Tacia, hija del rey sabino Tito Tacio. Se sabe muy poco de este rey, y todas las noticias nos llegan a través de una biografía escrita por Plutarco (c. 46–125), escritor griego.
Después de la muerte o desaparición de
Rómulo viene un interregnum (un año sin rey). Es elegido Numa Pompilio, entrado ya en años, un hombre piadoso y sabio y que vivía en la ciudad de Cures. Era de origen sabino. Dio leyes y potenció los derechos y acuerdos de paz entre Roma y el resto de las ciudades. Fue además el creador de las principales instituciones religiosas y se dice que mandó edificar el templo de Jano, al pie del monte Argileto. Se ocupó también de reformar el calendario dividiéndolo en doce meses lunares. Los romanos en esta época tenían una costumbre: cerrar las puertas del templo en señal de paz, abrirlas cuando Roma estaba en guerra. Durante el reinado de Numa Pompilio, las puertas permanecieron siempre cerradas. Se dice que tenia el poder de desencadenar el fuego de júpiter. Es decir, que sabia producir descargas eléctricas que causaban pavor entre sus enemigos.
Se ocupó así mismo de organizar la religión romana, tanto en el terreno público como en el oficial. Cada familia tenía su culto llamado sacra y el sacerdote y dirigente de este culto era el
pater familias.
Del mismo modo, cada Curia (los romanos estaban divididos en 3 tribus y 30 curias) tuvo su culto dirigido en cada caso por un curión. Las familias romanas (las gens) tenían entre ellas un vínculo de unión que eran los sacra gentilicia, que estaban administrados por un sacerdote al que llamaban
flamen. La sacra gentilicia se sostenía por la aportación de las stips, que era una contribución ofrecida por el conjunto de las familias.
Con este rey termina el periodo llamado juvenilista propio de la cofradía de los
lupercos, aquella cuya iniciación de sus jóvenes fue interrumpida por el secuestro de Remo. Aquellos muchachos fueron unos adolescentes eternos y siempre fieles que rodearon a Rómulo hasta su muerte y eran los que componían su guardia personal. Eran los 300 céleres o veloces.
Le sucedió
Tulio Hostilio.







  • Tulio Hostilio (monarquía):

(La victoria de Tulio Hostilio sobre las fuerzas de Veyes y Fidenas)







(en latín Tullus Hostilius) (673 – 641 a. C.) fue el tercer rey de Roma. Era sabino y un hombre entrado en años cuando accedió al poder.
Sucedió a
Numa Pompilio después del interregno de un año, como era habitual. A Tulio Hostilio le sucedió Anco Marcio, nieto de Numa Pompilio.
Después del interregno (un año sin rey) el pueblo eligió a Tulio Hostilio como rey de Roma. El abuelo de Tulio Hostilio había sido un compañero de
Rómulo, uno de los destacados en la lucha contra los sabinos. Este rey (Tulio Hostilio) es un personaje oscuro en la historia de Roma. Se sabe que fue muy guerrero, tanto o más que el propio fundador Rómulo. Extendió la ciudad de Roma hasta una cuarta colina, llamada el monte Celio. La Curia Hostilia toma su nombre de él, ya que se le atribuye la promoción de dicha construcción.






  • Lucio Tarquinio Prisco (monarquía):





(616 a. C. – 578 a. C.), también conocido como Tarquinio el Viejo o Tarquinio I, fue el quinto rey de Roma según la tradición y el primero y fundador de la ciudad según algunos historiadores contemporaneos. Hijo de un refugiado corintio llamado Demaratos que se instaló en la ciudad etrusca de Tarquinia, fue autoritario y guerrero y al mismo tiempo, gran planificador y urbanista. Se hizo construir un palacio etrusco, en un tiempo en que las cabañas eran las viviendas de las gentes. Mandó que le fabricasen un trono ostentoso donde se sentaba siempre con el cetro de mando en la mano y en la cabeza un yelmo con adornos de plumas. Era rico y despilfarrador entre gentes pobres de costumbres muy austeras. Como hijo de griego, había recibido una educación bastante completa; sabía filosofía, geografía, matemáticas y otras materias. El historiador romano Tito Livio (59 a. C.–17 a. C.) dice que fue el primer rey que usó de las intrigas para hacerse elegir y que pronunció un discurso para asegurarse el apoyo del pueblo.
Consiguió que el
Lacio le rindiera vasallaje y más tarde luchó contra los sabinos y consiguió apoderarse de más tierras. Para sus luchas necesitó muchas armas que la industria pesada le proporcionó. Lucio Tarquinio fue el gran impulsor de la industria de Roma. Introdujo la costumbre etrusca del triunfo, tras la guerra victoriosa.
Con su afán urbanístico Roma dio un gran salto en incremento de monumentos y en planificación urbana. Se le atribuye la construcción de las alcantarillas llamadas cloaca maxima. Mandó trazar calles nuevas, barrios, un foro o plaza central y mandó construir auténticas casa en sustitución de las cabañas habituales; el Circo Máximo y el Templo de
Júpiter en el Capitolio.
Murió asesinado y tomó el mando su mujer, llamada Tanaquil, que era también etrusca.


  • Julio César (república)


Julio César fue sin duda una de las más importantes figuras de la Historia de Roma, tanto por su destacadas aportaciones políticas, como en lo relativo a sus victoriosas campañas militares y a su amplia visión como jefe del Estado romano.
En el año 60 a.C. se constituye un triunvirato constituido por César, Pompeyo y Craso, que establece en la práctica un reparto personal del poder. En este sentido a partir del año 55 las provincias del Imperio serán repartidas de forma que César recibirá las Galias, Pompeyo Hispania y Craso la provincia de Siria. Este último morirá en el año 53 a.C. en una campaña militar contra los partos, iniciándose una lucha para detentar el poder entre César y Pompeyo. César inicia en el año 58 a.C. la conquista del territorio de las Galias. En esta campaña militar vencerá a los helvecios y someterá a las tribus belgas, marchando también sobre la región de Bretaña donde derrota a los aquitanos. Posteriormente en el año 55 cruza el canal de la Mancha y desembarca en Britania. En una segunda expedición a esta isla, se enfrenta a un importante ejercito británico al que derrota.
Durante los años 49 al 45 se desarrolla la guerra civil entre César y los partidarios de Pompeyo, que en un primer momento tiene como escenario la Península italiana. César procedente de las Galias, cruza el Rubicón y conquista Roma y toda la Península itálica. Pompeyo y una parte de los senadores de Roma huyen a Grecia, pero César que carecía en este momento de una flota organizada y cuyas fuerzas militares se concentraban en la Galia, desistió de seguir a su enemigo y prefirió asegurar el Occidente del Imperio.
Poco tiempo después César invadirá Hispania y tras conseguir la victoria sobre el ejército pompeyano en Ilerda (Lérida) se trasladará a la Península griega, donde volverá a derrotar a Pompeyo en la importante batalla de Farsalia.
En los años 48-47 a.C. César va a alcanzar Egipto, en su objetivo de perseguir a Pompeyo. En este territorio interviene en la disputa dinástica interna, tomando partido a favor de Cleopatra. En el año 46 a.C. una vez acabada la campaña de Egipto, César pasa al Norte de África donde derrota a los partidarios de Pompeyo en la batalla de Tapso.
La victoria definitiva sobre los hijos y el ejército de Pompeyo será obtenida por César en el sur de la Península Ibérica, concretamente en la batalla de Munda en la provincia de la Bética. En esta batalla participaron números contingentes militares de ambos bandos, aunque César contó con la ayuda del rey mauritano Bogud, lo que inclinó la victoria a su favor.
Durante este periodo César, va a acumular sucesivos poderes y a realizar una profunda reforma del Estado. Entre sus atribuciones figuraban entre otras la de ser jefe supremo del ejército, pontifex maximus (sumo sacerdote) y dictador vitalicio. También se reservaba el derecho de proponer y nombrar nuevos funcionarios. Entre las reformas de carácter político impulsadas por César se encontrarían la ampliación del Senado a 900 miembros, la reforma del calendario o la organización de un censo de ciudadanos. No menos importante que estas medidas fueron la creación de numerosas colonias en las provincias del Imperio con el asentamiento de los veteranos del ejército y su interés en promover construcciones monumentales.Casi un año después del fin de la guerra civil, concretamente en el año 44 a.C. Julio César es asesinado a las puertas del Senado en Roma.








  • Cneo Pompeyo Magno:



(106-48 a.C.), general y político romano, antiguo aliado y yerno de Julio César, más tarde su gran rival por el poder durante el inicio del fin de la República romana.Pompeyo nació el 29 de septiembre del año 106 a.C., en una familia senatorial; su padre, Cneo Pompeyo Estrabón, fue cónsul en el 89 a.C. A los diecisiete años, Pompeyo luchó con su padre, del lado de Lucio Cornelio Sila, contra la facción de Cayo Mario y Lucio Cornelio Cinna.En el 84 a.C., alzó tres legiones y derrotó a los partidarios de Mario, destruyendo más tarde al resto de la facción en África y Sicilia (81 a.C.). A su regreso a Roma, le honraron con el título de Magno (el Grande). Se convirtió en ídolo de la plebe y fue elegido cónsul en el año 70 a.C., junto con Marco Licinio Craso.Entre los años 66 al 62 a.C. derrotó a Mitrídates, a Tigranes el Grande, rey de Armenia, y a Antíoco XIII, cuyo reino, Siria, anexionó a los dominios romanos; de esta manera dobló los ingresos del tesoro e incrementó su fortuna personal. A su regreso a la península Itálica licenció a su ejército, y en el 61 a.C. entró en Roma de manera triunfal por tercera vez. Después de su regreso deseaba que el Senado ratificara su actuación en Asia y que se concedieran ciertas tierras a los veteranos de su ejército. Sin embargo, el Senado no aceptó sus deseos. Pompeyo se volvió entonces contra el partido aristocrático y formó una alianza con Julio César y Craso, creando el primer triunvirato (60 a.C.)La hija de César, Julia, se casó con Pompeyo; al año siguiente César salió para la Galia, donde estuvo nueve años conquistando la región, mientras que Pompeyo permaneció en Roma. La relación entre Pompeyo y Craso se deterioró y al mismo tiempo aquél se sintió celoso de los éxitos de César en la Galia. En el 54 a.C. Julia murió y un año después Craso moría en Carres luchando contra los partos. En el 52 a.C. Pompeyo fue nombrado único cónsul para restablecer el orden en Roma. También obtuvo el apoyo del partido aristocrático, cuyos miembros anhelaban reprimir las ambiciones de César y destituirlo de su mando. César consintió en dejar su cargo y regresó a Roma, a condición de que Pompeyo, que tenía un ejército cerca de esa ciudad, hiciera lo mismo. César cruzó el río Rubicón en el 49 a.C. y desafió al Senado y a sus ejércitos, que mandaba Pompeyo. Éste retiró su ejército a Brundisium (actualmente Brindisi) y después a Grecia. Mientras tanto César tomó el control de la península Itálica y derrotó a los seguidores de Pompeyo en Hispania, antes de cruzar el Adriático en persecución de su líder. Pompeyo que había reunido un gran ejército, venció en los primeros enfrentamientos, pero fue derrotado en el año 48 a.C. en Farsalia, en el norte de Grecia, y huyó a Egipto, donde fue asesinado el 28 de septiembre del año 48 a.C.









  • Marco Coceyo Nerva :



(8 de noviembre de 30 - 27 de enero de 98), comúnmente conocido como Nerva, fue emperador del Imperio Romano de 96 hasta su muerte en el año 98. A su adhesión al trono contaba con 65 años; este reputado senador había dedicado su vida al servicio del Imperio durante los reinados de Nerón, Vespasiano, Tito y Domiciano. Con Nerón como emperador fue miembro del séquito imperial y desempeñó un importante papel en el descubrimiento de una conspiración contra el emperador orquestada por el senador Cayo Calpurnio Pisón (65). Tras esto se le recompensó con dos consulado (71 y 90).
El
18 de septiembre del año 96, el emperador Domiciano fue asesinado víctima de una conspiración palaciega en la que se vieron implicados varios miembros de la Guardia Pretoriana y varios libertos. Al día siguiente el Senado le nombró emperador; como nuevo monarca juró restaurar los derechos que habían sido abolidos o simplemente obviados durante el reinado de Domiciano. Sin embargo, su administración estuvo marcada por problemas financieros y por su falta de habilidad a la hora de tratar con las tropas. Una rebelión de la Guardia Pretoriana en el año 97 casi lo forzó a adoptar al popular Marco Ulpio Trajano como su heredero y sucesor. Tras lo que aproximadamente fueron dieciocho meses de gestión, Nerva murió de muerte natural el 27 de enero de 98. A su muerte fue sucedido por su hijo adoptivo, Trajano.
Aunque se desconoce gran parte de la vida de Nerva, es considerado por los historiadores antiguos como un emperador sabio y moderado. Esta opinión ha sido confirmada por los historiadores modernos, uno de los cuales,
Edward Gibbon, llama a Nerva y a sus cuatro sucesores, los Cinco Buenos Emperadores. La adopción de Trajano como heredero finalizó con la tradición de los anteriores emperadores, que nombraban a alguno de sus parientes como hijo adoptivo en el caso en que no les sucedieran sus propios hijos.











  • Marco Ulpio Trajano:



(en latín, Marcus Ulpius Trajanus) conocido abreviadamente como Trajano (Itálica, 18 de septiembre de 52 - Selinus, 9 de agosto de 117) fue un emperador romano que reinó desde el año 98 hasta su muerte en 117, el primero nacido fuera de Italia.[1] Inició la tradicionalmente llamada dinastía Antonina o, según reciente propuesta, Dinastía Ulpio-Aelia[2]
Sucedió al emperador Nerva en el año 98. Como administrador civil, Trajano es conocido sobre todo por su amplio programa de construcción de edificios públicos, que reformaron la ciudad de Roma y dejó numerosos monumentos perdurables como el foro de Trajano, el mercado de Trajano y la Columna Trajana. Sin embargo, fue como comandante militar por lo que celebró sus mayores triunfos. En 101, lanzó una expedición punitiva contra el reino de Dacia gobernado por el rey Decébalo, derrotando al ejército dacio cerca de Tapae en 102, y finalmente conquistó Dacia completamente en 106. En 107, Trajano fue más al Este y se anexionó el reino nabateo, estableciendo la provincia de Arabia Pétrea. Después de un período de relativa paz dentro del Imperio, lanzó su campaña final en 113 contra Partia, llegando hasta la ciudad de Susa en 116, y alcanzando con ello la máxima expansión del Imperio Romano en toda su historia. Durante esta campaña, Trajano enfermó y falleció mientras volvía a Roma. Fue deificado por el Senado y sus cenizas se enterraron bajo la Columna Trajana. Le sucedió su sobrino Adriano.










  • Marco Aurelio (imperio):



Marco Aurelio Antonino Augusto (apodado "El Sabio") (26 de abril de 121 – 17 de marzo de 180) fue emperador del Imperio Romano desde el año 161 hasta el año de su muerte en 180. Fue el último de los llamados Cinco Buenos Emperadores y es considerado como una de las figuras más representativas de la filosofía estoica.
Su gobierno estuvo marcado por los conflictos militares en
Asia frente a un revitalizado Imperio Parto y en Germania frente a las tribus bárbaras asentadas a lo largo del Limes Germanicus, en la Galia y a lo largo del Danubio. Durante su reinado tuvo que hacer frente a una revuelta en las provincias del Este liderada por Avidio Casio a la cual aplastó.La gran obra de Marco Aurelio, Meditaciones, escrita durante las campañas de la década de 170, todavía es considerada como un monumento al gobierno perfecto. Es descrita como "una obra escrita de manera exquisita y con infinita ternura".

























Periodos en los que se divide la historia de Roma.

Se divide en tres periodos importantes :



  • Monarquía :

La naciente ciudad-estado es gobernada por un rey elegido por un consejo de ancianos (senatus). Los reyes míticos son (en orden cronológico): Rómulo, Numa Pompilio, Tulio Hostilio, Anco Marcio, Lucio Tarquinio Prisco, Servio Tulio y Lucio Tarquinio el Soberbio. El último de ellos, Lucio Tarquinio el Soberbio, fue derrocado en el año 509 a. C. cuando la República romana fue establecida.

  • República romana:


La República romana fue establecida el año 509 a. C., según los últimos escritos de Tito Livio, cuando el rey fue desterrado, y un sistema de cónsules fue colocado en su lugar. Los cónsules, al principio patricios pero más tarde plebeyos también, eran oficiales electos que ejercían la autoridad ejecutiva, pero tuvieron que luchar contra el senado romano, que creció en tamaño y poder con el establecimiento de la República. En este periodo se fraguarían sus instituciones más características: el senado, las diversas magistraturas, y el ejército.
Los romanos sometieron gradualmente a los ocupantes de la península itálica, la mayoría emparentadas con las tribus itálicas (de origen indo-europeo; como los
samnitas) pero también etruscos. La última amenaza a la hegemonía de Roma en Italia llegó cuando Tarento, una gran colonia griega, ayudó a Pirro de Epiro en 282 a. C.
En la última mitad del siglo III a. C., Roma se enfrentó con Cartago en las dos primeras Guerras Púnicas, conquistando Sicilia e Iberia. Después de derrotar a Macedonia y la Dinastía Seléucida en el siglo II a. C., el naciente estado logra una enorme expansión tanto política como económica, extendiéndose por todo el Mediterráneo.
Mientras, los conflictos entre
patricios y plebeyos caracterizaron la pugna política interna (ver Secessio plebis) durante todo el periodo republicano, sólo paulatinamente lograrán los plebeyos la plena equiparación política (aunque no social).
La expansión trae consigo profundos cambios en la sociedad romana. La inadecuada organización política (pensada para una pequeña ciudad-estado y no para el gran territorio que es ya Roma) se hace patente para algunos, pero todos los intentos de cambio son bloqueados por la
ultraconservadora élite senatorial. El enfrentamiento entre las diversas facciones produce en el siglo I a. C. una crisis institucional, que conducirá a diversas revueltas, revoluciones y guerras civiles.




  • Imperio romano:

Posesiones del Imperio romano en 133 a. C. (rojo), 44 a. C. (anaranjado), 14 d. C. (amarillo), y 117 d. C. (verde).
El vencedor ulterior de todas estas guerras civiles,
César Augusto, abolirá de facto la república y consolidará un gobierno unipersonal y centralizado de todo el territorio, conocido como Imperio Romano. A partir de este momento, la estabilidad política del imperio quedará ligada al carácter de los emperadores que sucederán a Augusto, alternándose los periodos de paz y prosperidad con las épocas de crisis.
Augusto, que inaugura la dinastía Julio-Claudia, representa el periodo de máximo esplendor del imperio. A esta dinastía, terminada en el año
68 por el infausto Nerón le seguirá el periodo de inestabilidad conocido como el año de los cuatro emperadores, donde se impondrá Vespasiano, que inaugurará la dinastía Flavia, de origen no patricio. Les seguirán del año 96 al 180 los llamados "cinco emperadores buenos" (Nerva, Trajano, Adriano, Antonino Pío y Marco Aurelio), en la considerada "edad de plata" del Imperio.
Septimio Severo comienza el periodo de monarquía militar, y el fin de su estirpe llevará al periodo conocido como anarquía militar, que se prolonga durante el resto del siglo III, hasta la llegada de Diocleciano
, un largo periodo de luchas intestinas por el poder donde los emperadores, nombrados por sus legiones, se suceden ininterrumpidamente.

Caida del Imperio: Diocleciano (284 - 305) emprenderá una gran reorganización del Imperio, instituyendo la Tetrarquía. Su sucesor Constantino I el Grande será el último emperador del imperio unificado. Poco después, el emperador Teodosio divide el Imperio entre sus dos hijos, Arcadio y Honorio. Éste se dividiría en el Imperio Romano de Oriente —con sede en Constantinopla— e Imperio Romano de Occidente.
El Imperio Romano de Oriente fue muy rico y avanzado culturalmente y sobrevivió durante aproximadamente mil años más.
Constantino también institucionalizará el
cristianismo, al hacerlo religión oficial del Imperio.
Las
invasiones bárbaras pondrán la puntilla a un moribundo Imperio Occidental, dando paso a la Edad Media. El último emperador de Occidente, Rómulo Augústulo, será depuesto en el 476 por Odoacro, un godo. El Imperio de Oriente (Posteriormente denominado Imperio Bizantino por el historiador Hieronymus Wolf en el siglo XVI) proseguirá su existencia hasta la caída de Constantinopla en el año 1453
.

Origen mitológico de Roma


Existen diferentes versiones sobre el origen de Roma. La versión mitológica es que Roma fue fundada por Rómulo y Remo, dos hermanos que fueron abandonados cuando eran recién nacidos y amamantados por una loba que los crió (de allí que uno de los símbolos de Roma es una loba). Según la leyenda eran hijos de una sacerdotisa y del Dios Marte. Antes de que nacieran su abuelo Numitor recibió el trono de la ciudad de Alba Longa, fundada según la leyenda por los sobrevivientes de la destrucción de Troya. Su hermano Amulius recibió el manejo del cuantioso tesoro de la ciudad procedente de Troya. Este al tener los recursos financieros tuvo mayor poder efectivo, destronando a su hermano. Amulius temía que la hija de Numitor Rea Silvia tuviera hijos que desafiaran su poder, entonces la proclamo virgen vestal, por lo tanto estaba consagrada al celibato. Igualmente la mujer quedo embarazada. Amulius ordeno matarla como indicaba el castigo y matar a los bebes, pero el encargado de ejecutar la tarea tuvo remordimiento y dejo a los bebes flotando en una canasta en el río Tiber. Los bebes fueron protegidos por la diosa Tibernius y lograron llegar a salvo a una orilla, donde allí fueron amamantados por la famosa loba. Luego de un tiempo según la leyenda los encontró un pastor y los crió. A medida que fueron creciendo Rómulo y Remo se hicieron conocidos en el Lacio por sus aventuras, sus actos de nobleza y su liderazgo. Luego lograron reponer a su abuelo Numitor en el trono y como no querían vivir como simples ciudadanos partieron a fundar su propia ciudad, Roma, llevando consigo a aventureros, esclavos fugitivos, etcétera. Al poco tiempo de fundar Roma en 753 AC, Rómulo asesino a su hermano Remo por una nimiedad, cruzar por el lugar donde se habrían de encontrar las murallas de la ciudad aun no construidas, pero demarcadas.
Otra leyenda sobre los primeros tiempos de Roma es el rapto de las Sabinas. Roma inicialmente se pobló con gente proveniente de Alba Longa así como de personas que huían de otros lados en busca de una segunda oportunidad en la vida, la mayoría hombres. Ante la escasez de mujeres que hacia peligrar el futuro de la ciudad, los romanos secuestraron a las sabinas para hacerlas sus esposas. Esto provoco una guerra con los Sabinos que querían liberar a sus hijas. Comenzaron los combates con resultados fluctuantes, pero cuando estaba por darse la batalla definitiva las sabinas se interpusieron entre sus esposos y sus padres, llegándose finalmente a un acuerdo, uniéndose ambos pueblos y expandiendo así el poder romano.